Sumemos esfuerzos para construir una auténtica cultura de paz

Francisca Sauquillo
Presidenta de Movimiento por la Paz (MPDL) y de la Fundación Fundipax-Iniciativas para la Paz

El 21 de septiembre se celebra, como iniciativa de la Organización de Naciones Unidas, el Día Internacional de la Paz, con el objetivo de fortalecer los ideales de paz en todo el mundo. Este año el tema elegido es «Los Objetivos de Desarrollo Sostenible: elementos constitutivos de la paz».

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, aprobados en Nueva York en septiembre del 2015 por todos los Estados miembros de Naciones Unidas, son 17 puntos con cuyo cumplimiento se alcanzaría un objetivo principal: que las futuras generaciones afrontaran con éxito los retos planteados por «la pobreza, el hambre, la disminución de los recursos naturales, la escasez de agua, la desigualdad social, la degradación ambiental, las enfermedades, la corrupción, el racismo y la xenofobia», tal y como recoge el documento aprobado por Naciones Unidas. En definitiva, eliminar la pobreza, proteger el planeta y garantizar la prosperidad para todas las personas.

Es una evidencia que sin desarrollo no puede existir la paz. Así, en el Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL), del que soy fundadora y presidenta, creemos que la paz es mucho más que la ausencia de guerra.Movimientos migratorios. Precisamente también en septiembre se celebra en Nueva York, en la sede de las Naciones Unidas, en el marco de la Asamblea General, la Cumbre Mundial de Alto Nivel sobre los Refugiados y los Migrantes, cuyo objetivo es intentar coordinar a los países del concierto internacional para hacer frente al fenómeno creciente de desplazamientos forzados y flujos migratorios que estamos viendo en los últimos años.

Estos movimientos de población, los mayores desde la Segunda Guerra Mundial -más de 65 millones de personas, en este momento, han tenido que abandonar sus hogares o países-, tienen mucho que ver con lo que estamos hablando: la pobreza y la violencia. Es la primera vez que en la ONU se trata a alto nivel el fenómeno de los refugiados y migrantes.

La paz es mucho más que la ausencia de guerra, en efecto. La pobreza propicia la violencia, los desplazamientos y los refugiados. Y la violencia genera pobreza, desplazamientos y refugiados. Se trata de un círculo infernal que hay que tratar de romper atendiendo a todos los factores en juego. Sin romper el círculo de la pobreza será difícil impedir desplazamientos masivos de población que lo único que busca es la supervivencia. Sin romper el círculo de la violencia será imposible acabar con la pobreza.

Creo que es una oportunidad perdida que la Cumbre sobre Refugiados y Migrantes no haya coincidido, por apenas dos días, con la celebración del Día In-ternacional de la Paz, porque, como ya hemos dicho, la ausencia de paz es la que provoca que haya más de 65 millones de personas refugiadas y desplazadas en el mundo. La celebración de la Cumbre el día 21 hubiera destacado el carácter simbólico de la necesidad de conseguir la paz como paso previo a la eliminación de las causas que producen la violencia y la pobreza.

Nuestra organización, el Movimiento por la Paz, tiene como objetivo construir la paz porque creemos que es la herramienta para lograr la igualdad, el respeto de los derechos y libertades, la justicia social y el bienestar. La paz se construye día a día, luchando contra la violencia, defendiendo los derechos huma-nos, apoyando a las personas migrantes, educando en valores en los centros educativos y promoviendo la movilización y sensibilización social.

Son cinco los ejes en los que concentramos nuestro esfuerzo para lograr la cultura de paz: derechos humanos, prevención de la violencia, migración, educación para la paz y sensibilización y movilización.

Respecto de los derechos humanos, nuestra organización cree que todas las personas tienen derecho al acceso a los servicios básicos, como el derecho a la salud o a la alimentación, y por ello, además de en países como Níger, Malí o Marruecos, trabajamos en nuestro propio país para facilitar que las personas con riesgo de exclusión social tengan acceso a empleos dignos, que les permitan, a su vez, acceder al derecho a la salud o a la alimentación.

En la prevención de la violencia, trabajamos para atender a víctimas de la violencia en Colombia, Guatemala y Malí, y desarrollamos contenidos destinados a las escuelas para favorecer la cultura de la paz como medio para prevenir dicha violencia. También hemos desarrollado programas de mediación para la resolución de conflictos, a nivel local o familiar.

Educación para la paz
La educación para la paz creo que es una de las herramientas más poderosas e innovadoras con las que cuenta el Movimiento por la Paz, porque con ella tratamos de posibilitar la adquisición de habilidades que permitan que personas o pueblos puedan convivir de forma pacífica. Se trata de integrar en el sistema educativo los valores que permitan que los futuros ciudadanos estén comprometidos en la construcción de la paz: justicia social, cooperación, solidaridad, respeto…

El cuarto eje en el que trabajamos es el de la migración. Como hemos señalado anteriormente, la migración se ha convertido en un fenómeno masivo en los últimos años y las raíces son la pobreza y la violencia. Europa, en estos momentos, se enfrenta a una crisis provocada por la llegada masiva de personas migrantes y refugiadas. En el 2015 más de un millón de personas —la mayor arte de ellas mujeres y niños— atravesaron el Mediterráneo y llegaron al continente a través de las islas griegas. La mayor parte de ellas eran sirias que huían de una guerra que lleva cinco años destrozando su país, pero también eran personas afganas, iraquíes, somalíes… cuyos países están sometidos a una violencia crónica, o nacionales de otros países empujados a abandonar sus hogares por la pobreza y la falta de futuro.

Miles murieron -y siguen muriendo- ahogados en el Mediterráneo. En el Movimiento por la Paz creemos que tanto las personas solicitantes de asilo como las migrantes tienen derechos que, en el caso de los solicitantes de asilo, están además recogidos en convenciones internacionales y en la propia legislación de la Unión Europea. Migrantes y solicitantes de asilo tienen derecho a ser atendidos y protegidos, y por eso el Movimiento por la Paz desarrolla programas para facilitar su acogida y su atención social, jurídica y sanitaria.

Y por último, el quinto eje en el que trabajamos es la sensibilización y movilización. Estamos convencidos de que se puede conseguir el cambio social a través de la realización de acciones colectivas. Para ello trabajamos el activismo social y el voluntariado y tratamos de fomentar la participación ciudadana, la transmisión de valores y la sensibilización. Tratamos de implicar a todos los sectores de la sociedad para lograr la consolidación de los valores que conforman la cultura de la paz.

En definitiva, como hemos explicado a lo largo de este artículo, y viendo los acontecimientos que se desarrollan en los países de nuestro entorno, de los que no podemos ser ajenos, hoy más que nunca se hace necesario desarrollar y extender por toda la sociedad las herramientas que hagan posible construir un futuro de paz. Nos encontramos en un momento crítico, quizás el punto de la historia en el que ha confluido el mayor número de conflictos bélicos y enfrentamientos armados, en el que un mayor número de personas ha tenido que abandonar su hogar o su país para huir de la violencia o incluso de la muerte, en el que un mayor número de personas se ven obligadas a marcharse de sus países simplemente para poder buscar un futuro para ellos y para sus familias…

En un momento como este se hace más necesario que nunca establecer esos valores que conforman la cultura de la paz, extenderlos, hacerlos nuestros, que formen parte de los valores que se enseñan a nuestros hijos y que formen parte de los valores con los que se construye una sociedad. Sin la cultura de la paz no habrá bienestar.

En el Día Internacional de la Paz, como ya se ha hecho costumbre, el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, hace sonar la campana de la paz en los jardines de la sede de las Naciones Unidas. Esperamos que su tañido sea escuchado en todo el mundo y sirva para que reflexionemos sobre la necesidad de que más que un deseo la paz sea, algún día, una realidad.

Este artículo fue publicado originalmente en la Revista Profesiones con motivo del Día Internacional de la Paz.

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