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XVIII Ciclo de Cine por la Paz: cine, derechos humanos y cultura de paz

El cine tiene la capacidad de acercarnos a realidades que a menudo permanecen lejos de nuestra vida cotidiana. Puede hacernos mirar desde otra perspectiva, cuestionar prejuicios y generar conversaciones necesarias.

Con esa filosofía, Movimiento por la Paz – MPDL celebra la XVIII edición del Ciclo de Cine por la Paz, una iniciativa que utiliza el séptimo arte como herramienta de sensibilización, reflexión y transformación social.

El cine como herramienta para transformar y construir paz

Entre el 11 de septiembre y el 29 de octubre de 2026, el ciclo recorrerá 13 ciudades españolas con 17 proyecciones gratuitas y coloquios abiertos al público, creando espacios de encuentro en torno a algunos de los grandes desafíos sociales de nuestro tiempo.

Desde FUNDIPAX – Fundación Iniciativas para la Paz, queremos hacernos eco de una iniciativa que comparte un objetivo esencial: fomentar una cultura de paz basada en los derechos humanos, el diálogo, la empatía y el pensamiento crítico.

17 proyecciones gratuitas para mirar otras realidades

La XVIII edición del Ciclo de Cine por la Paz llegará a Madrid, Santander, Logroño, Ciudad Real, Barcelona, Toledo, Cádiz, Almería, Santiago de Compostela, Valencia, Sevilla, Granada y Melilla.

En total serán 17 sesiones gratuitas, en las que las películas no serán el final de la experiencia, sino el punto de partida.

Después de las proyecciones se celebrarán coloquios y espacios de reflexión que permitirán trasladar las historias de la pantalla a nuestra realidad y conversar sobre derechos humanos, convivencia, discriminación, desigualdad y construcción de paz.

Una propuesta que demuestra que la cultura también puede convertirse en una poderosa herramienta de transformación social.

Cuatro películas para hablar de los desafíos de nuestro tiempo

La programación de esta edición gira alrededor de cuatro películas: Aisha, Mr. Nobody contra Putin, Mariposas Negras y Alice, cariño.
Cuatro historias diferentes que permiten acercarse a cuestiones de enorme actualidad como las migraciones y el racismo, las violencias machistas, la crisis climática, el autoritarismo, el militarismo y la defensa del pensamiento crítico.

A través de sus protagonistas y sus historias, el espectador puede aproximarse a situaciones complejas desde una perspectiva humana, alejándose de las cifras y los titulares para poner rostro a realidades que afectan a millones de personas.

Y precisamente ahí reside una de las grandes capacidades del cine: generar empatía.

Cine, derechos humanos y cultura de paz

Construir una cultura de paz implica mucho más que rechazar los conflictos armados. Significa trabajar por sociedades en las que se respeten los derechos humanos, se proteja a las personas más vulnerables, exista espacio para el diálogo y podamos abordar nuestras diferencias sin recurrir a la violencia, la discriminación o la deshumanización.

La cultura puede desempeñar un papel fundamental en ese proceso.

Una película puede mostrarnos una realidad desconocida. Puede ayudarnos a comprender por qué una persona abandona su país, cómo afecta la violencia a quienes la sufren, cuáles son las consecuencias humanas de una crisis climática o qué ocurre cuando determinados derechos y libertades comienzan a debilitarse.

Pero, sobre todo, puede generar preguntas.

Y hacerse preguntas es uno de los primeros pasos para desarrollar una ciudadanía crítica y comprometida.

El diálogo continúa cuando termina la película

Uno de los elementos más interesantes del Ciclo de Cine por la Paz de Movimiento por la Paz son los coloquios que acompañan a las proyecciones.
Porque la película abre una ventana, pero la conversación permite profundizar en aquello que hemos visto.

Escuchar diferentes experiencias, intercambiar puntos de vista y reflexionar colectivamente contribuye a transformar una actividad cultural en un verdadero espacio de sensibilización.

En una sociedad en la que con demasiada frecuencia el debate público se desarrolla desde posiciones enfrentadas, recuperar espacios para escuchar, conversar y comprender al otro adquiere un valor especial.

El diálogo no significa necesariamente estar de acuerdo. Significa reconocer al otro como interlocutor y afrontar las diferencias desde el respeto.

FUNDIPAX: democracia, derechos humanos y construcción de la paz

Desde FUNDIPAX – Fundación Iniciativas para la Paz, entendemos que la construcción de sociedades pacíficas requiere promover el diálogo, la participación, la solidaridad y el respeto a los derechos humanos.

La paz no consiste únicamente en la ausencia de conflictos armados. También implica construir sociedades en las que las diferencias puedan resolverse de manera pacífica, las personas puedan participar libremente y los derechos y la dignidad humana sean respetados.

Organizaciones sociales, instituciones, centros educativos y ciudadanía desempeñan un papel fundamental en esta tarea.

Porque fortalecer la democracia es también fortalecer nuestra capacidad colectiva para convivir.

EA veces, una película no cambia el mundo. Pero puede cambiar nuestra manera de mirarlo. Y desde ahí también comienza la construcción de la paz..